miércoles

Ejercicio en el árbol.

El árbol caído, verde, frondoso. El árbol padre, el emperador, el número 4, un cuadro masculino.
El árbol que se hizo cuadro porque no pudo ser otra cosa, hay árboles que son cuadros, otros papel, otros nada.
El árbol caído ahora es viejo, es cuadro viejo, pero es.
El árbol se llama Ramiro, como mi padre. Así le puse porque me recuerda a él.
El retoño del árbol está muerto, se llamaba Pedro, como mi hermano que también murió.
Ahora los árboles me llenan de nostalgia y también los cuadros.


Cuento #1 o de cómo no morir.

El día que mamá murió no pensé verla otra vez. Era martes y la guardia la hizo papá, nos habló a las 3 de la mañana para decirnos que ya nada podíamos hacer.
El día anterior, en el hospital mamá me dió 3 besos en la mejilla -de esos tronaditos- pero algo dentro de mí sabía que era la última vez que la vería.

Mamá probablemente fue derecho al Cielo, no tengo ninguna duda, lo sé porque me ha visitado en sueños, me dice que todo va a estar bien; la he visto en la sonrisa de mis sobrinos; en el viento que revolotea las hojas, en la cocina preparando cochinita pibil y con dulzura pidiéndome la sal y diciéndome chula.

Sorprendida a veces camina junto a mi al ver cómo han cambiado las cosas sin ella, cómo hemos cambiado papá, mi hermana y yo.

Lo más divertido es cuando uso su ropa, a veces juego que soy ella, tan dulce, maternal y buena.

domingo

Una capacidad diferente.

Clarita no caminaba bien, desde niña nació con una capacidad diferente.
Su mirada ¡qué tristeza!
Su dolor es compartido, compartir el dolor crea lazos, lazos irrompibles de algo humano y divino; de humanidad, de compañía, de algo que no se explicar exactamente, es eso que no la define, nada la puede definir, sólo Dios; Él, que deja la agenda abierta, sin planes, whitout expectations.
Mirarla fue mirarme, a mi madre, a mi Diego. Quebrada, rota e incompleta junto a mi, que estoy quebrada, rota e incompleta nos pusimos a llorar la vida, a llorar la muerte, llorar por aquellos que nos empujan por las escaleras sin remordimientos con la risa en la manga.
¿Qué culpa tienen los que hieren?, ¿Qué culpa hay en nosotros?
Los latidos del corazón gritan y preguntan, ¿en dónde moras, Señor? Clarita, me regaló su tristeza, dolor e inseguridad y las acepté agradecida sublimando el sentimiento en letras, ella sanó y yo también.
Entonces, reconocí mi rostro en cada una de sus lágrimas y lloré, por ella y un poquito por mi.
¿En dónde moras, Señor? Otra vez te lo pregunto porque te miro en las hojas que bailan con el viento afuera de la sala de juntas, y ahí estás. Estás en todas partes, ¿me puedes escuchar mientras escribo? y te repito: ¿en dónde moras?
Había una serpiente que quería comerse a una pequeña libélula, la libélula se detiene y le pregunta ¿porqué me persigues, sino pertenezco a tu cadena alimenticia? La serpiente de ojos saltones respondió: porque no soporto verte brillar. 
Mírala brillar, como brillan los que ya no están.
Míranos brillar porque el lugar que brilla dentro nuestro,
es en donde moras, Señor.

Teresita.

Teresa está embarazada,
Teresa está embarazada y voy a ser tía,
Teresa está embarazada, seré tía, lo que nos hace olvidar un poco lo mucho que extrañamos a los que se nos adelantaron.
Teresa, mi mejor amiga, está embarazada y me hace increíblemente feliz.
Teresa está embarazada de una princesa, seré tía, ¡que gran honor!
Bienvenida Teresita, princesa, el mundo estará a tus pies.

miércoles

Pedro y Ana o de la fidelidad del lobo.

Murió y no sabía si quería hacerlo.
Pedro se sostenía de un árbol con la mano en el abdomen en la orilla de la cascada de la Olla y una mano intentó detenerlo. Era de esas veces que el perro lobo de Pedro después de tanta fiesta perdía la cuenta de cuántas lunas habían pasado.
Las malas lenguas dicen que fue un suicidio pero todos sabemos que al joven Pedro,  lo mataron con un cuchillo.
Ahora que nadie lo ve, clarito escucho como se revuelca de dolor en aullidos porque hay algo que no terminó. En sueños visita a sus hijos como un lobo blanco, a su padre como un cachorro tierno y un hijoeputa lobo negro encabronado para la que fue su mujer.
En su funeral, sonaba de fondo Pedro Navajas, de Rubén Bladés  justo cuando rondaba despacito al rededor de la caja con el tumbao que tienen los guapos al caminar, mirando su foto enmarcada junto a una rosa roja que más bien parecía un charco de sangre, observando llorar a todos pero no encontró a su madre.
En su funeral las mujeres de Pedro llegaron con lágrimas en los ojos, algunas con sus esposos, otras no. Todas con verdadero luto en el corazón menos una, la mamá de sus hijos, que seguía con calculadora imaginación los pasos que recorría  al rededor de la caja, lo perseguía aún muerto, sentía celos al sólo pensar que podría volver a vivir.
Ana, la loba, su amante, no pudo pasar porque la esposa no lo permitió. Esa loba fue el amor de su vida y ayer soñé que Pedro, mi hermano, me pedía que se lo diga.
Un ángel lo fue a buscar al Velatorio de Cholula y él al verlo se sintió abrumando pero feliz.
Pedro besó a sus hijos a través de la Alegría y se fue con aquel ángel a jalar los pies en las noches y Pedro a Ana, la cuida como un perro -dice que por el resto de su vida-.

viernes

Cuando tomamos.

Él, el más guapo del mundo, el veracruzano desmadroso;
aparece despreocupado y no parece importarle mi luto, mis escasas sonrisas o mis heridas expuestas.
Sostiene con sus ojos la miel que le da ternura al mundo
y contiene en su voz la paz.

domingo

Los dos que ahora hacen falta.

Regreso de Playa, en casa ha cambiado todo,
todos somos más viejos
y lo que antes dolía ahora no tiene importancia.

Lo que ahora nos duele, es vital.


Fracaso # 36 o de cómo perdí mi amor propio.

Como si mirar el lago claro de tus ojos fuera esperanza de mi corazón cansado.
Como si las montañas de aire contaminado, la lluvia cálida, el ruido asesino, cansaran la insolencia del pensamiento.
Como si la mirada cíclope fuera a extrañar el afecto que me robó la víbora de Eva.
Como si nos faltaran suspiros dedicados a esos pobres pero pobres jóvenes que fuimos ayer.
Como si extrañarte en alguna dimensión te regresara a mi.
Como si pronunciar la primera letra de tu nombre -que me recuerda el Mar- trae  otros que no quiero ni siquiera querer mirar.
Decir tu nombre entre líneas ya no es suficiente, la risa fingida no burla la verdadera tristeza.
Si es divino el final, cómo es que esto no ha terminado; si la oración ha sido fiel; pedir cobardemente no te regresará, nuestro abismo no regresará porque el pasado no es gratuito ni verdadero.
Siguen siendo tus ojos negros, abismos de odio, mi más tóxico desamor.
Que me parta un rayo si mi amor es falso o vano. Que me parta un rayo si todos los demás pretenden odiarme sin saber siquiera cómo lo hiciste tú.
El odio también tiene su chiste, son dos que se aman y no pudieron ser.

miércoles

En donde moras.


Mi madre se está apagando y mi amado hermano también. Se extinguen sus luces, abandonan la vida ante mis narices, como si no importara.
Admiro a Job pero no lo envidio y hoy en este lugar solicito su consejo.
Hay algo peor que perder en un eterno infierno y es, que quienes amas, vivan en él.
Un día ya no estaremos aquí y talvez las profundas heridas que nos da la tierra puedan servirnos para inmerecidamente alcanzar el Cielo.
Donde moras Señor, ahí permítenos estar juntos otra vez. 

Antes de la recaída de mamá.


Hay tanto ruido en mi cabeza, que apenas y puedo escucharme, sigo soñando con cucarachas, serpientes, zopilotes, abejas, águilas… quiero escribir hasta estar vacía otra vez. Hasta dejar el miedo atrás. Me gustaría ser una bola mágica, saber cómo curar el corazón de mamá de una buena vez y de paso el mío.

-regreso a casa-

Entomofobia

Soñé con una cucaracha (será que maté a una y me siento increíblemente culpable) y otros insectos que entraban por mi pierna, relaciono los insectos con la suciedad de los más primitivos instintos, de no saberme dominar tanto emocional como mentalmente. 
Respeto la inteligencia y la resiliencia a tal grado que la rigidez estaba apoderándose de mi pierna.
En la lectura de trastornos metales que me interesa en esta etapa de mi vida, encuentro con alegría que el optimismo y la resiliencia combaten la depresión y ansiedad. Me receto tiempo, abstinencia y soledad, ¿cuánto tiempo más para sanar? ¿Para sanar qué?
Ya pasó, ahora sólo queda otra cicatriz más de mis batallas en el mundo, mis gigantes molinos de viento.


El desamor.


Reconozco que somos luces y sombras, reconozco también con humildad que las sombras de alguno, casi apaga mi luz.

Aquel que una noche entera pasó pidiendo a ¡una vela! porque sucedan cosas fatales, aquellos que prefirieron las drogas o el alcohol antes que a sí mismos, aquellos a los que les avergonzaba mi color de piel, clase social o forma de pensar y despreciaban mi amistad en público; mujeriegos, jugadores, mitómanos, abusadores y habladores. Pido a Dios sea dócil mi corazón para ser digna de la vida que tengo, gracias y a pesar de ellos.

Paco.


Paco, el amigo de mi hermano, probablemente fue de las relaciones más autodestructivas de mi vida, no quisimos entender que una relación no es una competencia; él bebía mucho y yo, quería ganar.[1]



[1] Find what you love and let it kill you. Not this time Bukowsky


Monstruos.


Recuerdo aquel otro monstruo (jamás fue su culpa, fue víctima de un accidente que él no provocó. Cuando lo vi en el suelo, casi muerto, por primera vez pedí a Dios con intensa fe para que lo cuidara, lo sanara…) pero él eso no lo supo y me obligó a realizar cosas que no quería, me ha manipulado con una sola mano. Puedo contarla como una de las experiencias más tristes; él me preguntó aquella vez, lleno de resentimiento,  que si veía en él un monstruo por el accidente que tuvo, me llenó de terror y compasión. Los monstruos sólo se ven con los ojos cerrados.

Demonios.


Recuerdo cada vez más las veces que salí con The Rockstar, recuerdo que al principio era divertido y creativo, poco a poco su rostro fue cambiando por una especie de máscara[1], usaba drogas constantemente, la última vez que lo vi, utilizó demasiada cocaína y de pronto palideció hasta vomitar, en cuanto recobró la conciencia me dijo que necesitaba vomitar algunos demonios y malas vibras, me pregunté de qué hablaba si esos demonios y vibras tenía un tiempo que ya lo habitaban.



[1] Se fiel a ti mismo. O make me a mask (Dylan Thomas)


El Purgatorio.


Recuerdo haber escrito alguna vez acerca de perder siempre en un eterno infierno,  alguna vez en Mérida un hombre me dijo que el infierno consistía en una especie de jarrón del que una persona intentaba salir y en cuanto se encontraba en el borde, regresaba al principio. Pensé en ese momento, que eso sería tal vez el Purgatorio o hasta el mismo Cielo; en ese entonces tenía 28 años, y trabajaba como mesera en un Restaurante o bar llamado Frida, o alguna ironía por el estilo. Eso que decía aquel hombre, era la vida.