sábado

Sirenita.

1. Asociación libre. 
Mi sirenita: nos caímos y nos volvimos a levantar, como cae el amor en el mundo, así, con mucha buena fortuna. 
No soy tu papá, ni tu mamá, ni tu hija, soy tu tía. 
No soy el mejor ejemplo, lumbrera o reina, pero soy tu tía. 
Un día no seré más en el mundo, pero para mí siempre serás, el amor.

2. Análisis.
El fragmento articula una ética del vínculo afiliativo, definiendo un lazo familiar (tía-sobrina) que se construye positivamente por lo que no es ("no soy tu papá, ni tu mamá"). Esta negatividad funda una relación singular y electiva, liberada de los mandatos simbólicos de la parentela directa. La conciencia de la propia finitud ("un día no seré más") no anula el vínculo, sino que lo sublima en una declaración atemporal de amor ("para mí siempre serás"). Así, el lazo se afirma como un acto de legado puramente afectivo y trascendente, donde el sujeto se constituye como testigo amoroso cuya desaparición futura no cancela la promesa de reconocimiento perpetuo.

3. Microcuento. 
Siempre tendremos el mar.
Tu tía no es un caracol eterno. Es un pedacito de mar donde tu sirena de juguete aprendió a nadar. 
Un día, el mar me llevará pero cuando me extrañes busca en la arena: allí quedará, para siempre, la huella divertida de cuando tu risa y la mía se hicieron una. 

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