Tengo ganas de negociar compañía sin sexo, de invertir en publicidad: invertiré 3 días de mailing y 6 días de mensajes de texto.
No que el sexo esté descartado, más bien, habrá que demostrar, que valdrá la pena.
El camarada interesado tendrá que ser un payaso, un wason, el bromas.
No se aceptan psicópatas o narcicistas que manipulen o hagan luz de gas, es aburrido, siempre terminan llorando.
Ya sin ironía, seriamente deberá ser intuitivo como Sherlock Holmes, camarada como Gorki y un idiota como el de Dostoievski.
2. Análisis.
El fragmento ejemplifica una crítica práctica al capitalismo afectivo al subvertir su lógica mercantil. La enunciación calculadora («invertiré 3 días...») se ve inmediatamente negada por la demanda de cualidades ético-literarias: la intuición deductiva (Holmes), la fraternidad política (Gorki) y, de manera central, la bondad no cínica del «idiota» (Dostoievski). Esta última figura opera como significante de una ética relacional alternativa que desactiva las economías del narcisismo y la manipulación («luz de gas»). El deseo se formula así como búsqueda de un testigo, cuya mirada compasiva y ajena al cálculo valide una existencia auténtica fuera del intercambio.
3. Microcuento.
Conocí una vez en un mercado, a un hombre que vendía humo y a una mujer invisible que vivieron felices para siempre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario