jueves

Sin rastro del pasado.

¡Hoy sí! Te vas.

Aunque te recuerdo en cada fracaso, por ejemplo hoy.
Pienso en cómo terminar este día con una lección,
para olvidarte así, para siempre;
esta vez no ha sido un amor robado,
si algo ha sido robado, fue y es mi confianza.

Mucho deseaban amigos y enemigos este fracaso,
yo también deseaba que no fuera ése mi destino.
Pero perder duele, la derrota acribilla el ego.
Gracias, pienso.

En el suelo suplico nuevamente misericordia,
suplico a Dios otra y otra oportunidad
porque vivir se ha vuelto indispensable.