jueves

Locura temporal.

La no burguesa, la no esclava (quien no todo lo aprende en libros), no está dispuesta a dejar de soñar con su Dios, el Dios favorito de sus padres, el manantial que es.
Los comienzos que desconoce, son resistidos por las cicatrices que la cubren, principalmente la de su vientre, cómodamente situada en la mediocridad del ser pero no le creas nada, ella no se resigna y sigue las señales que, provocando o no heridas, sublimen el camino algodonoso que le apetece.