Blog estructurado como tríada clínico-poética:

1. Fragmento autobiográfico
2. Análisis teórico breve
3. Microficción para la primera infancia

Espacio de investigación-creación sobre la escritura como borde ético en la elaboración del trauma y el acompañamiento intergeneracional.

«Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo».

— Juan Rulfo

domingo

Espinita vs me.

Espinita no caminaba bien, miraba con desconfianza y tristeza el mundo.
Quebrada, rota e incompleta junto a mi, que estoy quebrada, rota e incompleta cruzamos miradas y nos pusimos a llorar por el piso chueco. Además de por el piso chueco, por los culeros ondulantes que nos empujan por las escaleras sin remordimientos, riendo con desdén y muerta la mirada.
Siempre he pensado que la moral tiene criterios estéticos. En fin, como dice Rulfo: en Comala te matan, aunque estés muerto.
¿Hay culpa hay en nosotros? Me reconocí como en un espejo y lloré por Espi y un poquito por mi.
Ahora no camino, empujo y explico: Había una serpiente que quería comerse a una pequeña libélula, la libélula se detiene y le pregunta: ¿porqué me persigues sino pertenezco a tu cadena alimenticia? La serpiente de ojos saltones respondió: porque no soporto verte brillar. 
¿y si uno no brilla pero aún así te empujan los culeros serpenteantes? En fin, ahora Espinita mira con desconfianza pero sonríe, y yo no camino bien pero nadie sabe, entonces con alegría voy encantando a las serpientes. Sé que no soy Espinita pero este inocente ajuste de cuentas, es por ella.