Amanece soleado otra vez. La gente camina como si nada, como si todo. Amanece soleado y el día transcurre con una sutil pero tensa normalidad, con una peligrosa cadencia animal. Abajo desayuna el cansado lobo, comiendo el cordero de dios.
2. Análisis.
La «normalidad tensa» es el mandato social que exige funcionar. La «cadencia esteparia» es la repetición traumática (Freud): un tiempo no lineal que vuelve sobre lo mismo. El «lobo» es una figura de lo siniestro que aloja el dolor no dicho. Su acción de «desayunar páginas» muestra el trabajo del duelo: la lenta inscripción de lo perdido en el lenguaje, para hacerlo habitable.
3. Microcuento.
El Lobo que solo comía miel de abeja reina.
Hubo una vez, un lobo gris que sólo comía miel, vivía triste porque guardaba sus aullidos dentro, no sabía como hablar, no sabía siquiera si quería hacerlo.
Un día encontró un par de libros que hablaban de tipos de mieles, algodones de azúcar y chocolates. Empezó a leer fascinado de lo que intuía pero no se atrevía a decir, el lobo era más de chocolates.