I. La ropa sucia se lava en casa
La camisa blanca de Pedro sigue colgada en el ropero de mamá, siempre en sueños. El polvo en sus fotografías baila cuando la luz del sol cruza la ventana. El ogro lava y lava en la cocina, tallando siempre el mismo plato hasta que el agua se vuelve fría. Llega en silencio todas las noches, solo a lavar ese plato, porque aún quedan ganchos de ropa por llenar.
II. La contadora de días
Y en la casa soy la contadora de días y van 670 desde la última hoja con olor a tabaco y whiskey en el calendario. Los meses son rojos y largos; a veces se estancan durante años en un solo número.