1. Asociación libre.
Al parecer tengo prisa por llegar a mi muerte, who doesn´t?
No dudo que morir sea un destino pero eso lo decide la buena fortuna.
Habrá tal vez quien sea eterno. Conozco algunos.
Esta rueda de la fortuna arrebatada, grosera e impredecible que me supera. Le llamaré Juana Inés.
2. Análisis.
El texto despliega un diálogo defensivo con la finitud. La "prisa por llegar a mi muerte" puede leerse no como deseo suicida, sino como la ansiedad ante lo impredecible (la "fortuna arrebatada"). Nombrala "Juana Inés" es un acto de identificación proyectiva (Anna Freud): se le otorga al azar un nombre propio, intentando dominar simbólicamente lo incontrolable. Esto refleja la pulsión de transformación (Spielrein): lo que se vive como destino destructivo (la muerte) se reclama como identidad narrativa, buscando un sentido activo en lo dado. La figura tutelar de Bertha Pappenheim (Anna O.) resuena aquí: es la cura por la palabra que nace de nombrar lo innombrable, de hacer de la propia historia un caso clínico-político a descifrar.
3. Microcuento.
Hubo una vez, una niña pequeña cansada de que el Viento le arrebatara sus cosas, entonces hizo lo que nadie: le puso un nombre. Al llamarlo destino y no viento, lo arrebatado regresó en forma de creatividad.