sábado

Desconocido 2/2018/Cuetz

1. Asociación libre. 
Mi hermano está muerto. Pienso en las alternativas de finales más nobles, noble como lo fue él.
Tal vez el no tenía amalgamas y sigue vivo por allá, por España, comiendo torta española, tomando su vino tinto, jamón serrano y a fin de quincena su calimoche, escuchando Estopa; o tal vez está en el Cielo quedando bien con su tocayo el San Pedro para que cuide 24/7 a sus hijos porque los extraña; o tal vez vive con esa mujer que dice que fue el amor de su vida y no nos ha contado; o tal vez los muertos somos nosotros que insistimos que estamos vivos, en este infierno llamado Comala. 
Un hermano desaparecido en México, como los hay todos los días en este mundo de mierda. 
Hay un sostenerse en la vida con cierto grado de dolor en el que es imposible odiar o amar. 
Desde ese día, solo hago cuentas regresivas. 
Tengo una foto de cuando fuimos niños y justo le doy un beso en su mejilla afuera de la casa de Puebla, el era más pequeño que yo.
Crecimos, pero no lo dejé de verlo jamás como un niño pequeño, y ahora que cae su muerte como una piedra, sé bien que tengo que hacer.
La piedra me cayó en el corazón y ahora esa piedra habita su lugar. 
Espero que de alguna forma, Pedro, en donde quiera que esté nos cuide, porque yo a él, ya es imposible. Te extrañamos hermano, nuestro original rey del mundo, abraza mucho a mamá.

2. Análisis.
El texto elabora el duelo a través de un mecanismo de negación productiva. La afirmación cruda ("mi hermano está muerto") se sigue inmediatamente de la elaboración fantaseada de finales alternativos, acto que, lejos de ser evasión, constituye un trabajo activo de simbolización para domeñar lo traumático de la desaparición en el contexto mexicano. El duelo se materializa en la imagen de la piedra que, tras caer, "habita su lugar" en el corazón: una metáfora de la identificación e incorporación del objeto perdido, que transforma el órgano vital en una lápida interior y un nuevo fundamento desde el que existir. La paradoja final —esperar el cuidado del hermano al que ya no se puede cuidar— revela la persistencia del vínculo en la estructura del deseo, más allá de la muerte física.

3. Microcuento. 
Lobo lunar.
Hubo una vez conocí un lobo hecho de trozos perfectos de luna, le decían rey del mundo, era muy hermoso y su luz provocaba envidia y admiración. Tuvo un lobito musical y una lobita atleta, que llevan luz de luna en su corazón. Ya conoces a tus primos, a ti te dejó su lunar. 
Me contó como tuvo que regresar a las estrellas porque no se saben cuidar solas, son muy pequeñas. También me dijo que supieran, que si la luna brilla más bonito a veces, es por ustedes 3. 

 

El muro.

1. Asociación libre.
Y ahora de que escribo si ya perdoné a mi padre.

2. Análisis 
El enunciado plantea la crisis del significante amo tras un acto ético fundamental: el perdón. Al realizarse este acto ("ya perdoné"), se disuelve el significante nodal que organizaba una larga cadena de escritura-duelo-queja. La pregunta "¿de qué escribo ahora?" expone el deseo en busca de un nuevo objeto, revelando que el sujeto se había constituido, en parte, alrededor de la herida y su elaboración. El perdón no es el cierre, sino la apertura a una nueva economía libidinal donde la escritura debe hallar un fundamento distinto al reproche o la reparación simbólica.

3. Microcuento
Integridad
Hubo una vez un niño que no sabía que era perdonar. Un día llevaba en la manos un hermoso juguete de cristal, tenía un pedacito de cielo en el centro, un hombre se lo quitó y lo estrelló en el piso. Por mucho tiempo el niño lloraba y se lamentaba porque extrañaba su juguete hermoso.
Tiempo después, despertó una noche y pedazos de nubes, estrellas y soles flotaban al rededor de él. Los tomó y empezó a construir juguetes de cristal para niños como él. Mientras más juguetes daba, mayor fue su perdón.

Pesado y obsoleto dios.

1. Asociación libre.
Me tomó mucho tiempo entender que estaba equivocada, que es insostenible defender un yunque por lo aplastante, obsoleto y hueco. Aún tengo las cicatrices queloides, visibles, de mi ingenuidad.

2. Análisis psicoanalítico-filosófico ultrabreve.
El fragmento describe el colapso de un superyó paternalista internalizado (el yunque). La defensa de lo "aplastante" revela la identificación con la ley del padre, donde la opresión se disfraza de fortaleza. Lo "obsoleto" señala la conciencia de su anacronismo; ya no forja carácter, sólo reproduce dolor. Lo "hueco" es la clave: desvela que el poder defendido era un simulacro, carente de sustancia ética o afectiva. El "mucho tiempo" alude al trabajo del duelo: soltar no es un acto de debilidad, sino el reconocimiento de haber estado sosteniendo, heroicamente, una estructura fantasmagórica. Es el momento en que la hija deja de ser la arquitecta de su propia prisión.

3. Microcuento ultrabreve.
Hubo una vez, un yunque aplastante, obsoleto y hueco que cayó encima de una joven que amaba leer, durante mucho tiempo tuvo que vivir con esa pesada carga aplastándola. 
Un día se dió cuenta que el yumque ya era tan viejo, que con solo soplar se hizo cenizas. Y bueno, hoy vuela a través de las letras, cautelosa e incrédula de los pesados dogmas.