1. Asociación libre.
Mi hermano está muerto. Pienso en las alternativas de finales más nobles, noble como lo fue él.
Tal vez el no tenía amalgamas y sigue vivo por allá, por España, comiendo torta española, tomando su vino tinto, jamón serrano y a fin de quincena su calimoche, escuchando Estopa; o tal vez está en el Cielo quedando bien con su tocayo el San Pedro para que cuide 24/7 a sus hijos porque los extraña; o tal vez vive con esa mujer que dice que fue el amor de su vida y no nos ha contado; o tal vez los muertos somos nosotros que insistimos que estamos vivos, en este infierno llamado Comala.
Un hermano desaparecido en México, como los hay todos los días en este mundo de mierda.
Hay un sostenerse en la vida con cierto grado de dolor en el que es imposible odiar o amar.
Desde ese día, solo hago cuentas regresivas.
Tengo una foto de cuando fuimos niños y justo le doy un beso en su mejilla afuera de la casa de Puebla, el era más pequeño que yo.
Crecimos, pero no lo dejé de verlo jamás como un niño pequeño, y ahora que cae su muerte como una piedra, sé bien que tengo que hacer.
La piedra me cayó en el corazón y ahora esa piedra habita su lugar.
Espero que de alguna forma, Pedro, en donde quiera que esté nos cuide, porque yo a él, ya es imposible. Te extrañamos hermano, nuestro original rey del mundo, abraza mucho a mamá.
2. Análisis.
El texto elabora el duelo a través de un mecanismo de negación productiva. La afirmación cruda ("mi hermano está muerto") se sigue inmediatamente de la elaboración fantaseada de finales alternativos, acto que, lejos de ser evasión, constituye un trabajo activo de simbolización para domeñar lo traumático de la desaparición en el contexto mexicano. El duelo se materializa en la imagen de la piedra que, tras caer, "habita su lugar" en el corazón: una metáfora de la identificación e incorporación del objeto perdido, que transforma el órgano vital en una lápida interior y un nuevo fundamento desde el que existir. La paradoja final —esperar el cuidado del hermano al que ya no se puede cuidar— revela la persistencia del vínculo en la estructura del deseo, más allá de la muerte física.
3. Microcuento.
Lobo lunar.
Hubo una vez conocí un lobo hecho de trozos perfectos de luna, le decían rey del mundo, era muy hermoso y su luz provocaba envidia y admiración. Tuvo un lobito musical y una lobita atleta, que llevan luz de luna en su corazón. Ya conoces a tus primos, a ti te dejó su lunar.
Me contó como tuvo que regresar a las estrellas porque no se saben cuidar solas, son muy pequeñas. También me dijo que supieran, que si la luna brilla más bonito a veces, es por ustedes 3.
